Nació en Fuentetodos -Zaragoza- en 1914. Después de su paso por el seminario, en 1937 fue nombrado organista de la Basílica del Pilar de Zaragoza, cargo que dejó en 1940, recién acabada la guerra civil, para tomar posesión de la parroquia de Valdeltormo. Su estancia y adaptación a la población fue altamente positiva y al poco tiempo compartía y alternaba su misión pastoral con su gran vocación musical.  La mayor parte de los jóvenes cada tarde iban a la casa parroquial para aprender música y conseguir tocar algún instrumento. A los pocos años de su fructífera estancia constituía su primera gran banda de música en la localidad. A las bandas municipales le siguieron en la década de los 60 las orquestas, formaciones musicales de moda  en esta época que amenizaban las fiestas mayores de las poblaciones vecinas. Mosén León
también formó numerosas corales parroquiales en sus más de cincuenta años ininterrumpidos como sacerdote en la población que a veces acompañaba al piano. A él se debe la música del
himno de Valdeltormo que compuso a principio de la década de los 90 y otras numerosas composiciones musicales. También tuvo que hacerse cargo de la parroquia vecina del Mas del Labrador, población que sufrió los impactos de los proyectiles y las bombas de la guerra civil y cuyos edificios no volvieron a reconstruirse y que a partir de los 60 quedó deshabitada definitivamente.
En 1995 se jubiló y desde entonces vive en Alcañiz. Los homenajes de la población al religioso han sido importantes. Se le ha dedicado una de las calles del pueblo, en el momento de su jubilación se le hizo un emotivo reconocimiento de gratitud con un gran mural de cerámica en la casa de la cultura y un gran concierto que reunió a la mayor parte de sus exalumnos y en el 2002 se le ha dedicado un busto de mármol esculpido por José Manuel Aragonés de la Fresneda que se instalará próximamente en un pequeño parque en la misma calle que lleva su nombre.

Nació el 24 de noviembre de 1937, en plena guerra civil. Pasó la adolescencia en el pueblo, en el ambiente duro, pero tranquilo, de los años cuarenta, salpicados solamente por esporádicas actuaciones de los maquis. Sus primeros contactos con el oficio de su padre, herrero, pronto se vieron superados por la inclinación prevalente de su vida: los estudios y el mundo académico. Quizás influyera en ello la imagen de una tía religiosa que desarrollaba por entonces su labor docente en tierras hispanoamericanas y ciertos recuerdos bibliográficos de familiares dedicados a la enseñanza en épocas tan lejanas como el siglo XVIII, que conserva con verdadera ilusión.
Inició los estudios de bachillerato en el Instituto de Tortosa, continuando en los Escolapios de Zaragoza y en el Instituto Goya de la misma ciudad. Siguió con los estudios superiores en la Universidad de Zaragoza, concentrándose en las áreas Medieval y Lenguas Modernas. Como el tema de la tesis de licenciatura versaba sobre un autor
nortamericano, Longfellow, estuvo dos años (1963-65) como profesor ayudante en la universidad de Rutgers. Allí pudo ver y comprobar actitudes culturales diferentes con valor verdaderamente atractivo: por ejemplo, al hacer investigaciones sobre la obra de Longfellow en Harvard, una de las mejores universidades del país, le ofrecieron espontáneamente los escritos y el diario del mencionado profesor norteamericano cuando éste visitó España durante su viaje a Europa en 1826-29. Este hecho tuvo gran impacto en el joven investigador. Fueron unos años de gran influencia por el ambiente y métodos universitarios. De regreso a España, terminó la tesis de licenciatura en 1966, y continuó con los estudios de doctorado, defendiendo la tesis doctoral en 1968. Durante estos años actuó como profesor ayudante en la Cátedra de Lengua y Literatura de la Facultad de Filosofía y Letras, regentada por el profesor Ynduráin. Pero la casualidad quiso que el director del Departamento de Lenguas Romances de Rutgers pasara entonces por Zaragoza  en  busca de profesores de lengua y literatura. Así, le ofreció volver a la universidad de Rutgers de la que tan buenos recuerdos tenía. La aceptación resultó en una carrera académica centrada en la mencionada institución norteamericana desde 1968 hasta el presente.
Como profesor de lengua y literatura españolas ha impartido clases a nivel subgraduado y graduado de todas las épocas, aunque centrado especialmente en el periodo medieval. Sus investigaciones le han llevado por distintos campos y áreas, pero se ha centrado en la épica (con la publicación de dos libros sobre los Cantares de gesta y el Romancero); en el folclore aragonés, tanto medieval como moderno, (con estudios sobre el tema de los Amantes de Teruel, o la versión moderna de los Gozos de Nuestra Señora de la Misericordia de Cretas); y en figuras representativas como Baltasar Gracián, Antonio Fajardo y Acevedo, Juan de Gales y Juan Fernández de Heredia (Rams de flores). Su libro, "La verdad actual sobre los Amantes de Teruel" (1988, con varias reediciones), recoge la situación sobre un tema que siempre se ha vivido intensamente en la capital turolense, pero que actualmente tiene una vigencia extraordinaria, y al que sigue dedicándole sus investigaciones.
En 1995 fue el pregonero de las Fiestas Patronales de agosto en Valdeltormo. Al llegar a los 65 años se jubiló de la docencia, aunque, por necesidades del Departamento de Español donde ha impartido clases durante tanto tiempo, sigue dando algún curso junto con su actividad investigadora. Está casado y tiene dos hijos: uno dedicado a la Administración de Negocios y una hija como profesora de español en la universidad de Delaware. A pesar de todos estos años de actividad en tierras norteamericanas, no ha olvidado sus orígenes y todos los veranos regresa a España, Zaragoza, Teruel y Valdeltormo, para hacer investigaciones o seguir recordando el lugar que le vio nacer, donde conserva la casa de sus padres.

Agustina Bienvenida Alcover Serres nació en Valdeltormo, Teruel, el 22 de abril de 1904. Sus padres, Benito Alcover Dilla y Antonia Serres Boj, la orientaron desde pequeña por las sendas de la educación. Tras los estudios primarios en la escuela del pueblo, inició a los 16 años la carrera de Magisterio en la Escuela Normal de Teruel (1920-1924). Sus brillantes notas en la gran mayoría de las asignaturas le permitieron realizar los estudios con matrícula gratuita. De esos años estudiantiles Bienvenida siempre guardará un grato recuerdo.
    Su relación con los seres pequeños e indefensos despertó su vocación religiosa y en 1929 ingresó en la Congregación de Religiosas Terciarias Franciscanas de la Inmaculada de Valencia, con el nombre Esperanza de Jesús, en donde desarrolló una labor humana, caritativa y docente que llevó la mayor parte de su vida especialmente en tierras americanas. Las Franciscanas de Valencia son un Instituto dedicado, desde su fundación en 1876, a la educación de ciegos y sordomudos. Supieron desarrollar el método oral con tal eficacia que alcanzó gran renombre no sólo en España, sino en el extranjero. En efecto, Chile deseaba
contar con los servicios de las Franciscanas de Valencia. El 28 de julio de 1931 partió de Barcelona, con rumbo a Valparaíso, Chile, el vapor Cristóforo Colombo. En él iba un grupo de ocho religiosas, entre las que se encontraba Sor Esperanza de Jesús. Después de cruzar el canal de Panamá, llegaron a Valparaíso el 28 de agosto del mismo año. Fue un viaje muy atractivo e interesante que recogía perfectamente el espíritu humano y aventurero de un grupo de monjitas españolas en dirección a las tierras americanas.
    A la fundación del Colegio de Viña del Mar, Chile, siguió pronto la del Perú. En ella participó también Sor Esperanza con tal eficacia y actividad que extendió la labor franciscana por
diversas ciudades peruanas. En 1938 tuvo lugar la fundación del Colegio de Sordomudos y Ciegos de Barranco, Lima. La guerra civil española no impidió el desarrollo de las monjas valencianas en tierras americanas, solamente lo retrasó momentáneamente. La actividad de las Franciscanas y de Sor Esperanza fue creciendo constantemente. Establecen en Arequipa el Instituto de Nuestra Sra. del Pilar para ciegos; fundan en Huancayo la Escuela Climática de Altura y la Escuela Normal "La Asunción"; crean en Chaclacayo un Noviciado y el Colegio de Segunda Enseñanza "El Rosario de Fátima"; y abren en Piura el Instituto de Nuestra Sra. de la Paz. En todas estas labores la actividad de la Madre Esperanza fue constante y eficaz, pues entre 1946 y 1956 fue la superiora de la Comunidad y directora del Instituto de Barranco; incluso en 1952 fue designada por la Madre General como Delegada de la orden para las cosas del Perú, cargos que ocupará hasta su salida para dirigir la fundación de San Juan de Puerto Rico en 1956. Pero sus actividades no eran solamente dirigentes y administrativas. Su preocupación por los mejores métodos de enseñanza la llevaron a asistir a un curso en la Universidad Católica de Washington y relacionarse con figuras tan significativas del mundo sordomudístico como la famosa Hellen Keller, quien alentó a los sordomudos peruanos con su visita.
    En 1954 acompañó a la Madre General a Caracas, Venezuela, para establecer y fundar allí la Escuela de Fonoaudiología Juan Pablo Bonet. Su constante esfuerzo en favor de los carentes de oído la lleva a la creación y fundación en 1956 del Colegio de San Gabriel para sordomudos en San Juan de Puerto Rico, del que fue la primera
superiora, extendiendo su incansable actividad en la fundación de la Escuela Fray Pedro Ponce de León, en la ciudad de Ponce, al sur de la isla.
     La actividad de la Madre Esperanza de Jesús, aunque se desarrolló primordialmente en tierras americanas, por las que sintió especial predilección, se manifestó también en la península, desempeñando las funciones de superiora en los colegios de Málaga y Lisboa, y formando parte del elenco de varios colegios, entre los que destaca la Casa de la Vía de la Pisana, en Roma, donde el 19 de julio de 1986, un accidente fortuito acabó con su vida a los 82 años de edad y 57 de religiosa.

Su faceta como escritora
Otro aspecto de la vida de la Madre Esperanza cubre facetas tan interesantes como la investigación, preparación y publicación de la historia de las Religiosas Terciarias Franciscanas de la Inmaculada, en la que con cuatro tomos nos narra las primeras manifestaciones de la Congregación (I. Orígenes, 1974); los rasgos y el trabajo de la fundadora (II. Madre Francisca Pascual, 1975); las primeras actividades en España (III. Rompiendo las barreras del silencio, 1976); y finalmente su expansión por Hispanoamérica, Italia y la India (IV. Singladuras, 1978).
     Como colofón vaya otra actividad no menos significativa: su producción literaria, tanto en prosa como en verso: dos volúmenes, titulados Vivencias y esperanzas (1977 y 1879), que con un estilo sencillo, humilde, muy franciscano y profundamente místico, guía e induce al lector a ver la mano de Dios-Amor en muchos actos vitales, y presenta, en un estilo sumamente lírico, los recuerdos que más le influyeron en su vida, de los que extraemos para esta biografía los de sus estudios turolenses y las imágenes de Valdeltormo, que siempre llevó en su corazón.

Reflexionando y saboreando
"Este Teruel donde viví de niña. Tenía encantos. Siempre me subyugó la naturaleza, pero le faltaba algo, el matiz, el sabor, la riqueza y la vida que da tu Amor, Jesús. Gracias, Señor, porque ahora me regalas este Teruel saturado de tu Amor..."
(“Teruel”, 1972).
Cuando el río viene desde el Parrisal
Las aguas del Matarraña
qué claras y limpias van
desde el mismo nacimiento
arriba en el Parrisal.

Cuando era chiquita,
chiquita,
jugaba, jugaba,
con las aguas limpias,
con las aguas claras,
de ese río que viene de alturas,
de ese río de aguas transparentes,
limpias, claras.

Junto a la roca del Tormo
el agua sigue corriendo
transparente, limpia y clara.

(“Junto al Tormo”, abril 1977)





En un remansito breve (acaeció en mi niñez)
Era yo tan pequeña, pequeña,
era yo muy chiquita, chiquita,
cuando alegre acariciaba
en un remanso del río
sus aguas limpias y claras...
Dos peces pequeños
llegan al remanso...
Ha llegado una serpiente....
va persiguiendo los peces...
mi corazoncito pequeño, chiquito...
no sufre el ataque...
le lanzo una piedra...
y al soltar la presa
se enfrenta conmigo,
bifurca su lengua,
expresa su rabia
y quiere decirme
que tengo la culpa
que ella fracasara...
Y en todo aquel día
ni más la serpiente
volvió por allí.

(“En la Tierra Baja”, Valdeltormo 1977)
Biografía, textos  y fotografías de Bienvenida Alcover aportados por Conrado Guardiola Alcover.